La inteligencia artificial ya es parte del trabajo cotidiano:
Automatiza tareas, acelera procesos y promete algo muy concreto: ganar tiempo.
Entonces, la pregunta que quiero hacerte es qué hacés con ese tiempo.
En 2025 se publicó el informe “Confianza, actitudes y uso de la Inteligencia Artificial”, elaborado por KPMG junto con la Universidad de Melbourne. Se trata de uno de los estudios más amplios sobre uso de IA en el trabajo, con 48.000 personas encuestadas en 47 países.
El volumen de datos no solo le da peso estadístico al informe, sino que abre preguntas incómodas sobre productividad, carga laboral y bienestar en contextos cada vez más automatizados.
IA en el trabajo: expectativa vs. realidad
Seamos francos: Las primeras veces que usaste ChatGPT —o cualquier herramienta de inteligencia artificial— para resolver una tarea aburrida y repetitiva (una planilla de Excel, un informe, un resumen), probablemente sentiste alivio. Incluso entusiasmo. ¿Alegría tal vez? La sensación de que algo, por fin, se volvía más simple…
Dejame decirte que no fuiste el único…
Existe un consenso bastante extendido: una de las grandes promesas de la IA es reducir la carga laboral. Menos tiempo en tareas mecánicas, más foco en lo importante.
Ahora bien, ¿eso es lo que efectivamente está ocurriendo?
Según el informe:
· El 40% de las personas afirma que su carga de trabajo disminuyó.
· El 34% dice que se mantiene igual.
· El 26% sostiene que aumentó.
Cuatro de cada diez sienten alivio.
Seis de cada diez, no.
Carga laboral y productividad: una relación menos lineal
Si tenemos en cuenta que en Argentina más del 70% de las personas utiliza IA de forma regular, la pregunta aparece sola:
¿Por qué no se observa una disminución más clara de la carga laboral?
¿La inteligencia artificial está subutilizada?
¿O el tiempo que ahora “sobra” se reinvierte automáticamente en más trabajo, más exigencia y más presión?
El informe sugiere una hipótesis inquietante:
el tiempo que la IA libera rara vez se transforma en pausa, aprendizaje o reflexión.
No hay vacío.
El tiempo no queda disponible.
Se rellena…
Lo que antes llevaba horas ahora lleva minutos. Pero esos minutos no abren espacio. Abren nuevas demandas. Más tareas, más proyectos, más urgencias.
La eficiencia no siempre produce alivio y a veces no hace más que acelerar el mismo modelo de trabajo.
Productividad en la era de la IA: una pregunta abierta
Tal vez la IA nos obligue a volver sobre una pregunta vieja, pero nunca resuelta:
¿qué entendemos hoy por productividad?
¿Ser productivo es hacer más en menos tiempo?
¿Responder más rápido?
¿No detenerse nunca?
¿O la productividad debería incluir variables como claridad mental, criterio, calidad de vida y bienestar subjetivo?
Dicho de otro modo:
¿estamos usando la inteligencia artificial para trabajar mejor o simplemente para hacer lo mismo, pero más rápido?
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